Me enfrentaba, hace un
momento, con el problema de la hoja en blanco frente a mí. En mi mente un
torbellino de recuerdos, pensamientos e ilusiones me hacía añicos el corazón.
Olvidando como llorar, un nudo en la garganta apareció, y sin darme cuenta
algunas lágrimas comenzaron a arder en mis ojos, y como un suspiro doloroso,
pareció durar años.
Aquel sentimiento que me
mantenía viva estos últimos meses, desapareció. Y de nuevo, sin tener un rumbo
fijo me pregunte y ahora ¿Qué? ¿Qué debería hacer? No parecía tener alguna
esperanza, no vivo de ilusiones, no vivo de sueños, pues ya ni eso me quedaba.
Trate y trate pero se acabó.
Jamás creí que sería posible ver como algo termina, como es que dejas de sentir
algo, pensaba que era imposible notar el cambio, me equivoque. Es posible
percibir y darte cuenta del momento en que todo termina, yo lo viví y debo
confesar que es algo extraño.
Fueron quizás unos cuantos
segundos, pero el tiempo pareció ir lento. Yo miraba a aquel que mantenía vivo
un sentimiento en mí, sólo lo miraba a él. El corazón se me acelero como
siempre que lo observaba, pero algo ocurrió, un sobresalto que fue tan
impactante que me hizo abrir los ojos. Mi corazón aumento su ritmo, mucho más
que cuando lo veía a él, sentí como el aire se escapa de mis pulmones y no
quedaba nada, una sensación de ahogo, una mezcla entre miedo, desesperación y
alivio. Y ahí estaba yo, sentada en algún lugar ajeno, sin saber y sabiendo
cómo llegue ahí, que hacía en ese momento y comencé a recordar. Recordé a que
había ido, pero todo parecía como si lo que hubiera hecho durante todos esos
meses no fuera yo quien lo hiciera, me miraba a mí y no me reconocía, ¿Por qué
lo había hecho? Tenía una vaga sensación de saberlo, una mezcla de conocimiento
y desentendimiento, me sentía estúpida y lo mire… Lo vi y me di cuenta que todo
era una pérdida de tiempo, que aquel que había hecho que yo me ilusionara no
era para mí, ya no tenía interés en él, me levante y me fui.
Y ahora ¿Qué? No lo sabía,
no lo supe en ese momento, no lo supe semanas después. Creía que no podía hacer
nada más, siempre me he sentido sola, sólo hubo una ocasión en que no lo sentía y
no lo estaba, pero ya había terminado. Creía que si trataba de sentir algo por
otra persona, podría ser mejor, podría sacar lo mejor de mí y tener un
propósito, tener de nuevo a alguien, alguien que me hiciera sentir acompañada,
pero no lo logre.
Me sentí perdida, sentía
ganas de llorar, tenía meses que no lloraba, y no llore. Olvide como llorar,
mis lágrimas se convirtieron en palabras que se plasman sobre el papel, gotita
a gotita marcando la piel blanca del papel, pero ni eso podía hacer, no sabía
que escribir. Me sentía sola, me sentía tonta. Y hablaba, hablaba poco, quería
contarle a alguien, a quien fuera, lo que sentía, pero no había nadie. Un
amigo, sólo eso quería, y no lo tuve, no lo tengo.
Y como una cinta que corre a
ningún lugar, así corrieron mis sentimientos, se fueron, se escondieron. ¿Dónde
están? No lo sé, algún día regresaran, a lo mejor. Pero ahora, ahora ¿Qué? Ahora
nada, estoy aquí escribiéndole a alguien que quizá me lea, o quizá nadie lo
leerá, pero eso ahora no importa, no importa más.
Ya toque fondo una vez, y
ahora vuelvo a tocar fondo pero al igual que aquella vez, sólo hay algo que se
puede hacer. Ya sé que todo alrededor es negro, ya sé que mire donde mire todo está
oscuro y vacío, en silencio. El silencio que me mata y me gusta, la oscuridad
que me aterra y la soledad que me desagrada pero sé que aquí pertenezco, o a lo
mejor no. Sólo sé, que únicamente hay un camino, igual que aquella vez, sólo
hay una opción; levantarse y sobrevivir. En oscuridad o no, la única salida es,
sobrevivir.
Nanci, Zombiie Lunar
Ángel de la Luna