"I believe in the things that I´m afraid to say, ´cause I´ve been where you are before and I´ve felt the pain of losing who you are"

martes, 17 de diciembre de 2013

Pasión de Noche



¿Cómo decirte que te quiero? ¿Cómo dejar de mirarte a escondidas? ¿Cómo dejar de suspirarte e imaginarte en mis delirios?
Todos los días es lo mismo, te busco en todos lados, grito tu nombre en mis adentros y cierro los ojos deseado que al abrirlos estés tu. Me paseo por el parque y por el centro comercial, pero no éstas. Dime ¿Por qué te pienso tanto? Me he gastado noches de insomnio componiendo melodías con el sonido armónico de tu voz, de cuando pronuncias mi nombre y he gastado tinta y papel tratando de plasmar la sonrisa que me muestras, esa sonrisa tuya que me enamoro.  
Te he imaginado tanto, te he soñado tanto, en el día y en la noche, que mi mente se ha cansado de pensarte, mi cuerpo se ha cansado de esperarte, sólo quiere sentirte cerca, percibir tu olor, escuchar tu voz, sentir tu respiración, mirar tus ojos, quiero tenerte a mi lado.
Quiero ser para ti, lo que desees que sea, quiero ser tu amiga, tu compañera, tu amante, tu amada, la musa de tus pensamientos, el llanto alegre de tu garganta, los celos de tu corazón, el pensamiento de tu mente, quiero ser para ti todo tu mundo. Quiero llenarte de alegrías y pasiones, quiero cuidarte en tus momentos de enfermedad y quiero ser tu apoyo en momentos de debilidad, quiero ser más que tu conocida.

Nanci Reyes, Ángel de la Luna.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Y ahora ¿Qué?



Me enfrentaba, hace un momento, con el problema de la hoja en blanco frente a mí. En mi mente un torbellino de recuerdos, pensamientos e ilusiones me hacía añicos el corazón. Olvidando como llorar, un nudo en la garganta apareció, y sin darme cuenta algunas lágrimas comenzaron a arder en mis ojos, y como un suspiro doloroso, pareció durar años.

Aquel sentimiento que me mantenía viva estos últimos meses, desapareció. Y de nuevo, sin tener un rumbo fijo me pregunte y ahora ¿Qué? ¿Qué debería hacer? No parecía tener alguna esperanza, no vivo de ilusiones, no vivo de sueños, pues ya ni eso me quedaba.

Trate y trate pero se acabó. Jamás creí que sería posible ver como algo termina, como es que dejas de sentir algo, pensaba que era imposible notar el cambio, me equivoque. Es posible percibir y darte cuenta del momento en que todo termina, yo lo viví y debo confesar que es algo extraño.

Fueron quizás unos cuantos segundos, pero el tiempo pareció ir lento. Yo miraba a aquel que mantenía vivo un sentimiento en mí, sólo lo miraba a él. El corazón se me acelero como siempre que lo observaba, pero algo ocurrió, un sobresalto que fue tan impactante que me hizo abrir los ojos. Mi corazón aumento su ritmo, mucho más que cuando lo veía a él, sentí como el aire se escapa de mis pulmones y no quedaba nada, una sensación de ahogo, una mezcla entre miedo, desesperación y alivio. Y ahí estaba yo, sentada en algún lugar ajeno, sin saber y sabiendo cómo llegue ahí, que hacía en ese momento y comencé a recordar. Recordé a que había ido, pero todo parecía como si lo que hubiera hecho durante todos esos meses no fuera yo quien lo hiciera, me miraba a mí y no me reconocía, ¿Por qué lo había hecho? Tenía una vaga sensación de saberlo, una mezcla de conocimiento y desentendimiento, me sentía estúpida y lo mire… Lo vi y me di cuenta que todo era una pérdida de tiempo, que aquel que había hecho que yo me ilusionara no era para mí, ya no tenía interés en él, me levante y me fui.

Y ahora ¿Qué? No lo sabía, no lo supe en ese momento, no lo supe semanas después. Creía que no podía hacer nada más, siempre me he sentido sola, sólo hubo una ocasión en que no lo sentía y no lo estaba, pero ya había terminado. Creía que si trataba de sentir algo por otra persona, podría ser mejor, podría sacar lo mejor de mí y tener un propósito, tener de nuevo a alguien, alguien que me hiciera sentir acompañada, pero no lo logre.

Me sentí perdida, sentía ganas de llorar, tenía meses que no lloraba, y no llore. Olvide como llorar, mis lágrimas se convirtieron en palabras que se plasman sobre el papel, gotita a gotita marcando la piel blanca del papel, pero ni eso podía hacer, no sabía que escribir. Me sentía sola, me sentía tonta. Y hablaba, hablaba poco, quería contarle a alguien, a quien fuera, lo que sentía, pero no había nadie. Un amigo, sólo eso quería, y no lo tuve, no lo tengo.

Y como una cinta que corre a ningún lugar, así corrieron mis sentimientos, se fueron, se escondieron. ¿Dónde están? No lo sé, algún día regresaran, a lo mejor. Pero ahora, ahora ¿Qué? Ahora nada, estoy aquí escribiéndole a alguien que quizá me lea, o quizá nadie lo leerá, pero eso ahora no importa, no importa más.

Ya toque fondo una vez, y ahora vuelvo a tocar fondo pero al igual que aquella vez, sólo hay algo que se puede hacer. Ya sé que todo alrededor es negro, ya sé que mire donde mire todo está oscuro y vacío, en silencio. El silencio que me mata y me gusta, la oscuridad que me aterra y la soledad que me desagrada pero sé que aquí pertenezco, o a lo mejor no. Sólo sé, que únicamente hay un camino, igual que aquella vez, sólo hay una opción; levantarse y sobrevivir. En oscuridad o no, la única salida es, sobrevivir. 

Nanci, Zombiie Lunar
Ángel de la Luna

domingo, 10 de noviembre de 2013

Pobre escritor segunda parte



El pobre escritor vive en un mundo de fantasía y sueños, creados por él, no es real y él lo sabe, no existe y le duele, lo acepta y lo entiende por qué es lo único que lo hace feliz.
A veces lo demuestra otras no, su mundo se corrompe entre la realidad y la fantasía y la apertura causa dolor, no quiere salir, no quiere conocer, no se quiere conocer, porque sabe que eso traería problemas,  no los quiere, huye, tiene miedo  y no lo acepta, no se acepta. No quiere más que tranquilidad, no quiere lastimar, no se quiere lastimar, no se quiere arriesgar, no lo puede soportar, no es más fuerte, cada día es más débil. Él lo sabe y no lo acepta, no lo quiere reconocer, tiene miedo de la verdad, el sigue en su mundo, en él es feliz, se siente tranquilo.  A intentado salir y siempre se corrompe, regresa mal, y se esconde cada día teme más. No quiere estar solo, no quiere estar con alguien, no hay nadie, no hay algo, solo soledad, es su amiga y así siempre estará.
No conoce más allá de su mirada, no mira, ya no lo hace, dejo de creer, dejo de desear, dejo de soñar. Recuerda a sus amigos, siempre están con él, él los conoce y los quiere, ellos no lo saben, nadie lo sabe es un secreto, es una ilusión, es la mente del escritor.
Está mal, y lo sabe, está consciente, está perdido, está herido está ilusionado, espera y busca, no sabe qué pero lo hace.
Su mente divaga en una sola pregunta ¿Que haré hoy? No quiere seguir el manual, no lo puede dejar. No puede hacer nada, se siente inútil, se siente inferior, mejor calla, no puede protestar, no hay por qué hacerlo.
Habla y llora, lastima y se lastima, quiere que alguien lo guie, quiere que alguien sea su consejero, pero él lo hace mal, no puede hacer algo bien, crea fantasías en su mente para sentirse completo, pero el vacío no desaparece.
Su malestar se calma con el amanecer, pero ya causo daño, ese daño no se quita con el amanecer, él lo sabe y se siente culpable, algún día aprenderá, tal vez lo haga, eso quiere y desea lograrlo, no quiere causar más dolor...

Nanci Reyes (Zömbiie Lunär)
Ángel de la Luna

viernes, 25 de octubre de 2013

El ángel de alas cansadas




Y de nuevo estoy aquí, escribiéndole a la nada, sintiéndome lo peor y lo más insignificante que hay en el mundo, si quizás alguien notara mi presencia tendría que hacerlo observando con un microscopio.
Soy así, esa clase de personas que entregan todo sin recibir nada a cambio, y en silencio guardan los dolores, y queman las lágrimas. Aquella niña que cada vez que confía en alguien, es traicionada. Sin embargo vuelve a confiar y vuelve a ser engañada.
No importa eso ahora, estoy aquí en silencio conteniendo con mayor dificultad, al pasar de los días, las lágrimas de cientos de días, de años. Hubo un tiempo en que un rayo de luz se asomó por la oscuridad que había en mí pero como es usual, escapo. Podía ver su ráfaga lejana, creía que eso sería suficiente para alumbrarme,  no lo fue.
Regreso a ser lo que era antes, el ángel de alas cerradas, incapaz de volar. El zombi que camina bajo la luna, hablando de recuerdos pasados, de la vez que tuvo vida. El gatito que corrió a un lugar llamado soledad. Aquí estoy yo, en la penumbra que guía cada uno de mis pasos, que acelera mi corazón cada vez que me acerco, el relámpago azul del hielo que me enfría un poco más. Todo se hunde, todo se apaga. La vida se apaga en vida, a veces no llega la muerte, a veces simplemente el ángel no puede volar, se queda tirado en el suelo rogando a que la muerte se lo lleve, pero no pasa. Se queda tantos días sin comer y sin volar que su vida se apaga. La luz que debería brillar en su interior brilla con una oscuridad que consume todo. La pasión que debería correr por sus venas, descansa. Así estoy yo, soy el ángel que lo da todo, y no recibe nada. El ángel que se queda encadenado rogando por amor y no recibe más que lágrimas y dolor. Trate y trate, siempre trate pero no lo logre, falle y me quede ahí en el suelo, tumbada por las alas guardadas, esperando que algún día llegara y no llego, nada llego. Soy incapaz de llorar, a pesar de sentir la punzada constante de dolor. Dolor que me recuerda que el corazón sigue latiendo, que sigo “viva”. Incapaz, también, de dormir, cada vez que cierro los ojos no veo nada, nadie que aparezca alumbrando con sus ojos, y cuando sueño, todos se van y me dejan. Aquellos que en algún tiempo fueron importantes y hoy, hoy no son nada. Nada importa ya, ya no hay objetivo, ya no hay metas, ya ni siquiera está el objetivo de vivir o morir, simplemente soy un ángel con alas cansadas, con alas incapaces de volar, con pasión incapaz de soñar. Me canse, lo acepto, me canse de darlo todo, de tratar y tratar y ser pateada en el estómago cada vez que me acercaba. Regreso a ser lo que era antes, a ser él ángel de las alas cansadas. 

Nanci, zombie lunar (Ángel de la luna)

viernes, 18 de octubre de 2013

Muerte Azul



Me preparo para entrar. Respiro lo más que puedo y contengo el aire. Me lanzo y mantengo los ojos abiertos todo el tiempo, entro con las manos sujetando la derecha a la izquierda, los brazos estirados sobre mi cabeza y todo cambia.

El brillante sol ya no se ve, el calor del ambiente desaparece y una presión me oprime. Todo es hermoso, los rayos dorados del sol se mezclan con el azul, y el movimiento ondula los colores mezclándolos en un hermoso y extraño remolino. No siento calor o frío, no siento presión, no siento tensión. Todo es, pacífico. Pacífico y hermoso, me siento como si estuviera en el alto cielo, siendo mecida por el viento que roza toda mi piel, y a cada avance siento como si me desplazara entre nubes.

Todo es tranquilo, y a pesar de que no puedo sentir el aire, percibo un olor agradable, la mezcla entre agua y satisfacción. Aquel olor que queda después de la lluvia que azota con violencia una noche calmada, irrumpiendo en el ensueño que la negrura goza, aquella lluvia que llega de improviso, avisando ,únicamente, de su presencia con el sonido lejano de gotas que caen como soldados listos para la batalla. Gotas que caen llenas de orgullo y dolor, que dejan salir toda su furia y su pesadez sobre las copas de los árboles que se estremecen al sentir el frío  de su vida. Gotas que se estrellan con vigor en la tierra y la vuelven húmeda. Y es así como pasan las gotas y la lluvia, todo se calma y el viento sopla con una gran húmedad en su interior.

Es ese olor, el que siento. Puedo sentir el olor del viento húmedo y frío que pasa alrededor de mis cabellos mojados y mi mirada continua mirando el extraño remolino azul y dorado que, en ocasiones lanza destellos blancos.

Quiero acercarme a ellos y sentirlos, lo hago. Me acerco a ellos y llego al fondo del azul, ya no tengo más aire puro en los pulmones, así que saco todo el aire por la boca y puedo ver como las gotas ascienden, sin antes haber dejado espacios en el azul que girar y bailan formando figuras. Me acerco a ellas y las toco con mi mano, puedo sentir el cosquilleo que dejan al pasar y  una sonrisa se dibuja en mi rostro.

Siento como todo se va apagando, y es así como quiero que suceda. Con el último olor a viento húmedo después de una lluvia en una noche fría, con el último cosquilleo de burbujas que rozan mis manos, y la última visión del dorado fundido con azul soltando destellos blancos. Cierro los ojos y lo repaso todo, una y otra vez, hasta que por fin puedo sentir la muerte azul.

Nanci R.G 
Zombiie Lunar (Ángel de la luna)