"I believe in the things that I´m afraid to say, ´cause I´ve been where you are before and I´ve felt the pain of losing who you are"

lunes, 29 de julio de 2013

Sin nombre





Hoy, no es un día realmente especial, simplemente sentí la necesidad de encontrarme una vez más, con mis dos mejores amigas; la soledad y la poesía. No es que importe o que no importe, es simplemente una vaga sensación, un vago recuerdo.
Una inmensa nube de confusión me invadió, me trajo recuerdos que ya había perdido, pero no los trajo completos. Me los regresó de manera incompleta, de una forma difusa, no los logro comprender, no puedo apreciarlos, los siento de diferentes maneras. No puedo controlarlos no sé qué hacer, así que decidí escribir. Quizá no tengan sentido mis palabras, no tienen nombre no tienen redacción, soy un fracaso, una simple ilusión de lo que debería ser un sueño, una realidad.
Hoy, simplemente, quiero ser eso; una persona simple, sin complicaciones, sin tanto pensamiento. He de confesar que me siento vacía, me siento sin ganas de hacer nada, sin razones para continuar.
Últimamente he cometido errores, confundí algo que debió ser claro, mire a una persona que no debía, oculte cosas que debí ventilar, me escondí en mí. No lo comprenden preguntan por mi cambio, por mi comportamiento frío, no saben, no entienden que me encanta estar sola, me gusta hacer lo que quiero sin estar con alguien más, soy una persona que disfruta realmente de ella misma, no necesito de los demás para ser feliz, sólo  necesito de mí. Estar sola me alienta, me motiva, ¿Cómo me piden mirar a los demás? ¿Cómo quieren que me acerque? Sí cuando lo hice todos me rechazaron, me criticaron, dijeron que era molesta, ahora me encuentro bien conmigo y les molesta.
Sólo les diré algo; no me molesten, no me toquen, no me miren, no me hablen, y no me sonrían.  Dejen que me hunda, que me pierda en el vacío, que las sombras me consuman, dejen que toda mi vida caiga en mil pedazos, quizás me vean lloran, quizás no me vean sonreír, quizás me vean caminado por la calle con la mirada pérdida, no se acerquen, no digan nada. Yo caminaré a mi destino, caminaré por mi vida, iré a donde mi corazón me guíe, sí es que aún tengo uno, yo no sé qué haré de mi vida, no sé si me perderé o me encontraré, sólo sé que seguiré hacia adelante y sin nombre por delante, continuaré.
Sé que les he hecho leer algo sin sentido, pero tenía que desahogar mi desolada existencia.


Näncii

martes, 9 de julio de 2013

La clave de mi alma

Estuve mucho tiempo en mi pequeña cueva, un lugar tan oscuro y húmedo como un corazón olvidado después de llorar. Un día decidí salir. En aquel otro mundo al que entre, cuándo salí de mi vieja cueva,  me topé con luces de colores, dulces de sabores y flores de diferentes olores. Todo era maravilloso, el sol siempre brillaba y en ocasiones, las nubes cubrían el cielo. Sin embargo, cualquiera de los dos paisajes me agradaba, aunque me gustaba más mirar las nubes.
 Quedé tan absorta en ese paraíso que en ocasiones se me dificultaba respirar, tenía que detenerme un momento para respirar, alzar la vista y descansar.  Veía las nubes blancas danzar por el basto cielo azul, sentía como si pudiera respirar su húmedad, sentir sus gotitas de agua dentro de mi, sentía su impresentible olor rodearme y cuando el viento me acariciaba me dejaba envolver en el y a su lado recorría las praderas, viendo al sol brillar nada más importaba, sólo estaba yo, ese instánte era mío y de nadie más.  Lo guardaba como un tesoro en mi corazón y me dejaba guiar una vez más.
Ahora llegaba a un río que se desplomaba a través de una cascada y formaba un lago, que a vecees estaba quieto otras, turbulento. Pero siempre claro. Alrededor podía ver una basta colección de plantas verdes, algunas largas, otras cortas, iluminadas con destellos de colores que las hacía ver contentas. 
Las montañas se posaban detrás de la cascada, elevandose por encima de todo el paisaje. Sus cimas estaban cubiertas de nieve y daban un aire de frialdad que se sentía incluso aquí, a la orilla del lago, bajo el calor del sol. En ocasiones el agua se mantenía estancada y en otras una fuerte corriente, que caía de la cascada se llevaba gran parte del lago. Éste se recuperaba, lento o rápido, pero lo hacía. 
El viento siempre soplaba en la misma dirección llevándome en el y limpiando todo lo que se marchitaba. Todo renacía igual o diferente, pero no había espacios vacíos, excepto uno. Uno cercano al lago. Todo aquí era maravilloso, tan espléndido y relajante que no deseaba marcharme. Había ocasiones en que el viento soplaba más fuerte o más despacio, podía destruir y calmar, o mantener todo en su sitio. 
Me acostumbré a este lugar, a ésta sensación, tanto me acostumbré que me olvidé de mi cueva, hasta que un día el lago se desgarró y el viento sopló como nunca y un árbol se colapso, era quizá el más grande que había. Pasarón varios días, semanas, meses y el lago seguía casi seco. Cada vez que caminaba hacía el lago, veía al árbol y una terrible tristeza se apoderó de mi. 
Decidí regresar a mi cueva, ahí todo estará como debe estar. Me acerque al espacio vacío cercano al lago, y ahí estaba. Oscura y mojada, con pocas plantas , tan pocas que casi eran invisibles. Estando ahí, encontré lo que tanto había deseado. Tratando de hallar la manera de llenar el lago y saciar mi sed, encontre en mi cueva la flor más hermosa que nunca antes había contemplado. Tomo de sus pétalos un poco de agua, y la sed se fue. Estaba ahí, siempre lo estuvó, el problema fue; que no la ví. 
No necesité más, sólo necesite de la flor. Sacié mi sed con el agua del petálo, y con el agua de la cueva que se deslizaba por sus oscuras paredes. Ahora quizá el lago este lleno, porque hasta acá escucho su flujo.

Nanci 08/07/13

sábado, 6 de julio de 2013

Traté y Traté

Traté de buscarte, realmente intenté con todas mis fuerzas, pero fallé. Fui caminando directamente hacia la luna, creí que ahí podía encontrarte, pero fallé. Te recojí miles de flores, creyendo que eso te haría sentir halagado, pero fallé. Limpie tu alma lo mejor que pude, pero no fue suficiente. Te regale todo mi ser, pero no te alcanzó. Querías más, regrese por más, pero fallé. No te encontre en la luna, no te halagarón las flores, no te alcanzé. Pero intenté, traté y fallé. Y eso no fue lo peor, lo peor fue que caminando de regreso me perdí. Me quede ahí intentando hallar el camino, pero no lo ví. Te dí todo, y por eso me perdí, no me encontraba. Pero mire a la luna y me ví, estaba ahí, sentada bajo ese árbol y entendí que nunca te tuve, pero me tuve a mí. Tu te fuiste y yo quede"pérdida" pero realmente no lo estaba, me tenía a mi y eso era lo importante, porque ahora puedo ver miles de caminos, tantos como las flores que te recojí. Me encontre a mi, tratando de encontrarte y ¿Sabes? Intente encontrarme y lo logré.

Saku