"I believe in the things that I´m afraid to say, ´cause I´ve been where you are before and I´ve felt the pain of losing who you are"

sábado, 30 de noviembre de 2019

Resignación

Miramos al cielo, y nos preguntamos ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?
Estamos inmersos en un universo tan amplio y lleno de dudas, de dolores, tristezas y alegrias. Creemos que la más abundante es el dolor, quizá sea cierto, pero también lo es, que existe una finita parte de felicidad.
Nos encerramos en una nube de dolor y lágrimas. Algunos quedamos atrapados en ellas por tanto tiempo que perdemos la noción. Otros son dichosos y lográn salir, y disfrutan de cada partícula de sentimiento que se les traviesa. De ellos es éste universo, de aquellos valientes que logran disfrutar de la vida.
Ahora bien, ¿Por qué preguntamos tanto? ¿Por qué no logramos algo con lo que tenemos? ¿Qué necesitamos para ser felices? No lo sé, queridos lectores.  Todas nuestras preguntas están en nuestro corazón, sólo ahí encontraremos paz.

Nänci Morgan

Vacío

Estoy esperando a que te vayas. Me pregunto ¿Ésta vez cuánto durará? ¿Será breve? O ¿Será inmenso? Simplemente no puedo disfrutarlo al máximo, pienso que al final será lo mismo. Al final, siempre es lo mismo. Pero ahora ya no soy la misma, ya no soy quien creí, y no sé si eso es bueno o no.
Ahora hay un vacío en mí, ya no hay un lugar feliz. Ya no puedo emocionarme o decepcionarme ¿Ahora que hay? ¿Cuál es la siguiente etapa? He concluido que quiero escapar de éste lugar, porque aquí no hay nada para mí. Creo que nunca fue...
Simplemente espero a que te vayas, para saber si finalmente deje de sentir. ¿Qué es peor, sentir dolor o no sentir nada?
Qué miserable existencia aquella que al finalizar el día no extraña a nadie, aquella que ya no desea contarle a alguien lo que pasó. Que miserable existencia tan vacía...
¿Cuánto durará ésta vez? ¿Qué pasa cuando nada cambia a excepción de ti?
Finalmente me quebré...


Nänci Morgan

sábado, 7 de septiembre de 2019

Tótem


Las personas no lo entienden, jamás podrían porque jamás visualizarán la forma en la que tú alegras mi alma. No entenderán que en este momento escucho música con melodía triste, pero con letras cargadas de amor, así como yo te escribo en este momento. No sé si algún día leerás lo que he escrito para ti. No sé si algún día tendré el valor de decirte lo que eres para mí. Pero te lo escribiré, te lo escribiré porque no puedo sacarte de mi mente. Tal vez de esta forma pueda desahogar mi sentir. Eres mi tótem. Eres la prueba de que el amor existe. Y no me refiero a un amor de película, a un amor de pareja. Eres algo real, la prueba de que aún existen personas con buenos sentimientos, genuinas y únicas. “¿Qué tanto me disté?” me preguntaron cuando hablé de ti. No es lo que me disté, es lo que me das. Lo que nadie más me ha dado. Genuinidad. Genuino interés, genuina amistad, genuinos sentimientos. Todo regresa a mí. Vuelven a mí los recuerdos de nuestras pláticas sobre música hasta el día siguiente. Recuerdo en como eras el primero y el último a quien le escribía. A quien corría a contarle cualquier evento cotidiano de mi vida y recibía una respuesta cargada de interés y cariño. Recuerdo como me hacía feliz un mensaje tuyo, incluso cuando estaba en malos momentos. Cómo me rescatabas sin saberlo. Recuerdo tus gestos tan peculiares, recuerdo tu caminar y hasta la textura de tu cabello. Recuerdo tu inclinación a la distancia, pero tu fuerte interés a la cercanía. Ahora veo con mayor claridad, ahora lo notó. En ti y en mí aplica: Aún separados, estamos juntos. Porque nos entendemos sin muchas palabras, porque ambos actuamos. Porque cuando me sentía pequeña, me engrandecías. Me levantaste y me hiciste feliz. No, más que hacerme feliz, me alegras el alma. Y siempre, siempre te querré por eso. Siempre serás mi lugar feliz, mi tótem. El recuerdo y la prueba de que hay algo bueno esperando.

Nänci Morgan

viernes, 5 de enero de 2018

Siendo libre



Hubo un tiempo, no muy lejano, cuando todo lo que quería no estaba. No lograba hallar una forma de mantenerme a flote. Creí muchas veces, innumerables veces, que podía ahogarme, que no podría salir de aquel charco donde estaba. Un charco, eso era. Un enorme charco entre el pasado, el presente y el futuro que no iba a ningún lado. Ni atrás ni adelante, ni al pasado ni al futuro y que no me dejaba vivir el presente. Creía que si volvía al pasado tal vez sería posible cambiar el futuro, pero lo que no sabía, o no quería aceptar, era que el pasado no iba a estar ahí en mi presente y si estaba no iba a ser igual.

Logré comunicarme con los fantasmas de mi pasado, para mi fortuna me trataron como pensé que lo harían, pero era una forma que no quería. Logré sanar mis heridas del presente y entonces comprendí. Comprendí que tenía que liberar mis fantasmas del pasado, que tenía que sanar mis heridas del presente. Tenía que llorar todo lo que no lloré en su momento y agradecer lo que tuve y lo que no tuve. Tenía que limpiar mis lágrimas y mirar hacia arriba, hacia el frente y hacia el futuro.
Hoy estoy aquí, sentada al aire libre. Un día nublado pero hermoso, porque la vida es hermosa y es más hermosa cuando ya no se tienen cadenas que arrastrar. Cuando puedes liberarte de todo el peso que llevabas y ser libre. Abrir las alas y volar con los pájaros en el cielo. Volar a cualquier sitio, volar siguiendo al corazón.

miércoles, 11 de octubre de 2017

No sé lo que haré….


Ya te amé y te destruí. Te quité le brillo y la alegría. Te quité todo y no fue suficiente. Nunca es suficiente. Pero ahora no puedo más y tú tampoco. Espero que seas feliz y que encuentres lo que mereces. Espero que puedas volver a brillar, brillar como las estrellas. De verdad espero que lo hagas…
¿y yo? Yo sólo puedo seguir un camino. Un camino que ya recorrí más de una vez, un camino que nunca puedo dejar y que nunca dejare. Yo conozco mi destino y me he resignado a seguirlo. Y sé que nadie merece recorrerlo conmigo, sé que nadie necesita hacerlo. Pero debo hacerlo.
Debo aprender a vivir sin ti, debo aprender a sentirme vacía otra vez, debo aprender a soportar mis miedos. Debo aprender a recordar. Debo recordar no que no estarás para mí cuando sienta miedo, cuando mis pesadillas se vuelvan realidad y me hagan temblar. Debo aprender a no hundirme en el miedo, a no dejarme entrar a la oscuridad ¿Cómo podré hacerlo? No lo sé. No sé cómo se vuelve a un lugar oscuro cuando has pasado tanto tiempo en la luz ¿Cuánto tardan tus ojos en acostumbrarse a la oscuridad? ¿Cuánto duele no ver a nadie a tu lado? ¿qué se siente saber que ya no podrás estirar la mano y tocar la de alguien más? Tal vez sea rápido o tardado, tal vez deje de sentir, tal vez regrese al punto donde se pauso mi vida. Tal vez eso sucedió, tal vez sólo fue un sueño y debo volver a mi realidad. Tal vez los espíritus de los sueños se diviertan a ratos conmigo, tal vez la realidad y el sueño apuesten y tal vez alguno gané. No lo sé, pero lo voy a averiguar.
Lo único que me hará soportarlo será saber que ya no tendrás por qué soportarlo tú también, y eso me alegra. No sé lo que haré, pero algo voy a hacer, no lo sé aún…no sé si lo sabré… no lo sé.


Te agradezco que llegarás, pero te agradezco más que te vayas. Abre tus alas y vuela, vuela y vive una vida feliz. 

Nänci Morgan

jueves, 25 de febrero de 2016

Nos rompemos

Nos rompemos

Alguien escribió que las personas somos un conjunto de historias. Nos construimos y nos moldeamos a través de las situaciones que vivimos y nos entrelazamos con vínculos que van más allá de lo comprensible. Buscamos un lugar a dónde pertenecer, un pedazo de vida donde encajar. Pasamos horas platicando con alguien más, deseamos estar siempre con alguien. Pero en algún momento, sin darnos cuenta todo eso se acaba.
Terminamos por no hablar con quién solíamos hacerlo a todo momento, nos encontramos viajando solos, y de pronto, regresa el recuerdo de que, en algún momento, en ese mismo lugar, alguien más nos acompañaba. Alguien más estaba ahí, con nosotros, haciéndonos reír o enojar. Pero ahora sólo queda la sensación de que en algún momento todo fue diferente, todo se pone nublado y un viejo y extraño sentimiento nos invade. Tiramos de el y llegamos a su origen, nos damos cuenta de que el lazo que nos unía se ha roto y que nosotros nos rompemos.
Caemos a pedazos cuando nos damos cuenta de que todo cambio, de que por más que tratemos jamás volveremos a ser como solíamos ser. Pero eso no importa, porque aquella vaga sensación que un momento nos invadió al voltear a la esquina, y darnos cuenta de que hay un vacío, es remplazada por la nueva sensación de que ese cambio fue bueno. De que ahora nuestra vida es buena, y ha sido gracias a cambios que no habíamos notado.
Es cierto, nos rompemos. Rompemos con lo que solíamos ser, lentamente dejamos de hablar con quienes solíamos, pero eso no es necesariamente malo. Siempre hay una razón para hacerlo y esa razón significa un cambio importante en nuestra vida.

Nos hemos roto, hemos roto con esquemas y estereotipos. Rompemos lo que solíamos ser, rompemos el cascaron que nos aislaba y entonces nos damos cuenta, por primera vez, de que todo se ha quebrado y de que ese conjunto de historias nos ha hecho diferentes.

Nanci Reyes

sábado, 7 de marzo de 2015

No pasa nada

No pasa nada
Te caes y te levantas de nuevo, te sacudes el polvo y vuelves a caminar. Mantienes la mirada al frente, la espalda erguida, sigues como si nada. Yendo por tu propio camino, tropiezas y caes de nuevo, no pasa nada, sigues adelante. Habrá personas que trataran de pisotearte, te verán en el suelo  y trataran de escupirte a la cara, y no pasa nada. Te levantaras y te empujaran de nuevo, te cuestionaran, te patearan tanto, te dirán tanto, que juzgaras el por qué de volverte a levantar. Te quedaras en el piso, llorando en silencio, pasaran a tu lado sin notarte, te volverán a pisotear, te juzgaran tanto, que desearas hundirte más. Juzgaras tu propia existencia, dudaras de tus propias decisiones. No pasa nada, seguirás en el suelo, tratando de encontrar la forma de pagar el error de haber nacido. Cavaras tu propio agujero, te hundirás más y más. Llegaras al fondo de todo, levantaras la vista y te darás cuenta de que la única salida es hacia arriba.
Querrás salir y te volverán a empujar. Lloraras, gritaras y no renunciaras. Vas a tratar. Vas a tratar de salir, usaras todo lo que queda de ti, estarás destrozado, estarás triste y frustrado, estarás determinado. No pasa nada. Inténtalo. Sal. Hazlo.
Trataran de ayudarte, verán tu determinación y te soltaran. No pasa nada. Te hundirás de nuevo, gritaras y gritaras y nadie te va a oír. No pasa nada, sal. Vete lejos. Mira hacia arriba y ve el sol. Lograras salir. Te van a criticar, te van a juzgar, te van a rechazar. No pasa nada.
Cuestionaran tus motivos, trataran de hundirte, de machacarte, de destrozarte. No pasa nada. Sabrás que hacer. Ya te habrás hundido, ya te habrás cuestionado, ya te habrás dado cuenta de por qué vivir, ya sabrás que haber nacido no es un error. Ya sabrás que te van a hundir, ya sabrás que te rechazarán. No pasa nada. Lo harás. Saldrás. Gritaras. Triunfaras. Lo harás. No pasa nada, tú lo harás.
Nanci R. (Zombiie Lunar)
Ängel de la luna