Nos
rompemos
Alguien escribió que las
personas somos un conjunto de historias. Nos construimos y nos moldeamos a través
de las situaciones que vivimos y nos entrelazamos con vínculos que van más allá
de lo comprensible. Buscamos un lugar a dónde pertenecer, un pedazo de vida donde
encajar. Pasamos horas platicando con alguien más, deseamos estar siempre con
alguien. Pero en algún momento, sin darnos cuenta todo eso se acaba.
Terminamos por no hablar con
quién solíamos hacerlo a todo momento, nos encontramos viajando solos, y de
pronto, regresa el recuerdo de que, en algún momento, en ese mismo lugar,
alguien más nos acompañaba. Alguien más estaba ahí, con nosotros, haciéndonos reír
o enojar. Pero ahora sólo queda la sensación de que en algún momento todo fue
diferente, todo se pone nublado y un viejo y extraño sentimiento nos invade. Tiramos
de el y llegamos a su origen, nos damos cuenta de que el lazo que nos unía se
ha roto y que nosotros nos rompemos.
Caemos a pedazos cuando nos
damos cuenta de que todo cambio, de que por más que tratemos jamás volveremos a
ser como solíamos ser. Pero eso no importa, porque aquella vaga sensación que
un momento nos invadió al voltear a la esquina, y darnos cuenta de que hay un
vacío, es remplazada por la nueva sensación de que ese cambio fue bueno. De que
ahora nuestra vida es buena, y ha sido gracias a cambios que no habíamos
notado.
Es cierto, nos rompemos.
Rompemos con lo que solíamos ser, lentamente dejamos de hablar con quienes solíamos,
pero eso no es necesariamente malo. Siempre hay una razón para hacerlo y esa
razón significa un cambio importante en nuestra vida.
Nos hemos roto, hemos roto con
esquemas y estereotipos. Rompemos lo que solíamos ser, rompemos el cascaron que
nos aislaba y entonces nos damos cuenta, por primera vez, de que todo se ha
quebrado y de que ese conjunto de historias nos ha hecho diferentes.
Nanci Reyes
No hay comentarios:
Publicar un comentario