De nuevo el mismo error,
cometo y cometo el mismo error una y otra, y otra vez. Me pregunto si algún día
aprenderé, si algún día el dolor será suficiente para dejarme en el piso, si un
día la roca con la que tropecé se erosionará y dejaré de tropezarme con ella.
Me pregunto, si esto mismo, alguien lo está pasando. Si hay alguien en su casa,
o en la escuela, o en su trabajo, llorando por sus errores, quizás sólo
arrepintiéndose de ellos. Me gustaría saber,
si alguien, en algún lugar del mundo está ahora preguntándose si alguien más
siente lo que esa persona y si siente que el mundo se le cae encima, y si
siente que ya no vale nada.
Me pregunto si está ahora,
tratando de averiguar cómo sentirse mejor, si está buscando en algún lugar la
respuesta. O si está recordando su mejor día y trata de revivirlo en su
memoria, si trata de hacer que aquel sentimiento en el que todo era hermoso
regrese, y vuelva a llenarlo.
Decepción tras decepción, y
nada. Después nada. La absoluta nada, que está ahí para recordarte que todo
está perdido, que ya no hay más camino que correr, que volviste a hacerlo. Y no
sabes que es peor. No sabes si decepcionarte de los demás o decepcionarte de ti
es lo peor, no sabes si esperar o no esperar es lo peor. Ya no sabes nada, y
entonces quieres llorar. Pero llorar enserio. Con lágrimas que marquen el
contorno de tu cara y que limpien tus penas, pero no hay lágrimas, no hay nada
que enjuague tu alma, no hay nada que te quite la pesadez, no hay nada que te
haga creer que cometer errores es lo peor.
Y dudas, dudas de tus
errores. Dudas de haberlos cometido tantas veces, dudas de todo, incluso dudas
de ti. Y de pronto te preguntas si hay alguien más dudando de sus errores, y
caes en cuenta de que eso no importa, de que dudar no servirá de nada, y de que
hay más personas dudando, cometiendo el mismo error, repitiéndose que ya no
será así y entonces te das cuenta de que formas parte de un todo, donde tu
error fue cometido por alguien más y quizás ahora sólo te queda superarlo. Y si
lo vuelves a cometer superarlo de nuevo y seguir. Porque sí no sigues no harás
nada, ni siquiera cometer el mismo error y volver a dudar.
Puedo volver a empezar y
volver a caer, puedo levantarme y lanzarme al vacío, puedo caminar o detenerme y jamás nada será suficiente, siempre habrá un lienzo en blanco que me incitará a equivocarme
y siempre lo volveré a hacer. Siempre seguiré dudando de todo y cometiendo el
mismo error una y otra y otra vez. Porque después de todo, ese error me gusta.
Ángel de la Luna
Nanci R.G.
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