El sol comienza a ocultarse, lo miro y siento pasar el viento entre mis manos, mece lentamente mi cabello y me trae el aroma de la brisa nocturna.
Cierro lentamente los ojos, levanto la vista y dejo que el viento toque cada parte de mi cuerpo. Mi cara siente los últimos rayos sol y al mirar de nuevo al horizonte, éste se tiñe de colores diversos. Tanta variedad de colores que mis ojos se maravillan de tanta belleza. Todo es tan tranquilizante y pacifico, es tan sublime.
El sol ya no se ve, y las nubes lo despiden con sus ultimos colores, alternando de morado a rojos, mientras que un manto azul oscuro las cubre lentamente y una pequeña luz comienza a brillar.
La luna aparece e ilumina al cielo oscuro. Cuando la miro, me siento como ella, solitaria y brillante, sin alguien que aprecie la verdadera belleza interna.
Soy como la luna, fría y solitaria. Tan lejana de las personas, mirandolas desde un punto lejano, pero aún así siempre al pendiente de ellas. Capaz de comprenderlas, y cuidarlas, guiandolas con una tenúe luz, que brilla en la oscuridad. A veces poco, a veces mucho, pero al final solitaria. Pequeñas estrella lejanas se asoman e iluminan el cielo. La luna sigue ahí, solitaria, tan lejana de las estrellas, siempre sola...
Me detengo debajo del gran árbol que ha sido mi fiel compañero, quien me ha visto llorar y gritar, ha calmado mis sollozos ahogados y mis suspiros perdidos... El ha sido mi guardian, ha guardado mis lagrimas frías, y mis tristezas vacías. Me recuesto sobre el, apoyando mi espalda en su tronco y miro a la luna. La noto triste y sin proposito, iluminando con una luz melancolica, y comienza a llorar.
Llora sueños y alegrías, llora versos, y ahoga gritos. Nadie la escucha... Yo si lo hago. La entiendo y la comprendo, pues mi corazón esta llorando sueños.
Se me han escapado de las manos, las promesas que pronuncie, he llorado las alegrias que quizé vivir, y que pérdido el amor que nunca encontre.
La luna me mira y me ilumina con su luz, notó que llore con ella, y ahora me brinda consuelo. Su luz es blanca y fría, como mi alma. Es tan relajante y estabilizadora, me llena de una compasión tan escolofriante que relaja mi cuerpo. Mi mente se echa a volar y llega hasta donde esta ella, ambas conciencias se únen y nos abrazamos mutuamente, estamos solas y vacías.
Vemos a las personas hacer sus vidas, una linda pareja de enamorados, dos amantes que se esconden de la sociedad, unos niños que duerme tranquilamente, una madre que cuida de sus hijos, y un padre que protege a su familia. Y desde el alto cielo, estamos, ella y yo.
Miramos como el universo sigue su curso, sin percartarse de nuestro dolor. Ambas sabemos que debemos hacer, a pesar del esfuerzo que cueste.
Nos separamos y nos miramos mutuamente, ambas somos una sola, yo, el ángel guardian de la luna y ella es una parte de mi. Me levanto y la miro con tristeza, prepar mi alma para una nuevo camino, soñar. Ese es el sueño de la luna.
Saku =^.^=
(Nan)
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